NOSFERATU VS. LA VENTANA INDISCRETA: EL REGRESO DEL CINE CLÁSICO

El cine clásico ha vuelto a Bilbao con fuerza. El Teatro Arriaga nos deleitaba el otro día con una versión restaurada del clásico del terror y del cine mudo “Nosferatu(W.F. Murnau, 1922). Pero eso no es todo. Como se hacía en la época original de este tipo de cine, la proyección iba acompañada de música en directo. Y no, aún eso no es todo. Porque en lugar del típico piano que se usaba entonces, en esta sesión única el acompañamiento no era otro que el de la BOS-Bilbao Orkestra Sinfonikoa, con la música compuesta expresamente para esta obra por José M. Sánchez Verdú. ¡Una auténtica joya! La ambientación no podía ser más inquietante, escalofriante e incluso aterradora. A pesar de lo añejo de las imágenes, el valor artístico de las composiciones de esta película, su sibilino juego de sombras, las estampas espectrales del castillo del vampiro o del barco llegando a puerto completamente vacío pero con su oscura presencia dentro… El coro de voces femeninas que lo envolvía todo conseguía que el vello de la nuca se te encrespara más a menudo de lo que te hubiera gustado… Había niños en la sala, no sé cómo aguantaron la tensión, seguro que más de uno tuvo pesadillas esa noche. A la salida también se podían ver muchos siniestros, muestra de que aún quedan tribus en Bilbao. Dicen que la película se realizó originalmente como adaptación de la novela “Drácula” de Bram Stoker, por presión y financiación de sociedades satánicas de la época. Desde luego, se puede decir que el monstruoso vampiro ha sobrevivido al paso del tiempo, como no podía ser menos cuando hablamos de una naturaleza inmortal.

 

Y de inmortal se puede clasificar también la obra maestra de Hitchcock con la que nos deleitaron la semana pasada los componentes del Colectivo Arrebato: “La ventana indiscreta”. Sí, esa en la que James Stewart está confinado en una silla de ruedas en su apartamento y, muerto de aburrimiento, se dedica a espiar a través de su ventana el patio de atrás, desde donde es testigo de las vidas de muchos de sus vecinos. Especialmente de uno. Pronto empieza a sospechar que en el edificio de enfrente se ha cometido un asesinato. Pero en realidad el pobre James no está tan solo en esa situación porque todos los días le visita una enfermera interpretada por la magnífica secundaria Thelma Ritter (“Eva al desnudo”, “Vidas rebeldes”) que le ameniza la jornada con sus ácidas réplicas. También tiene que bregar nuestro antihéroe favorito con los avances de su novia, nada más y nada menos que la sofisticadísima Grace Kelly en la cumbre de su belleza y elegancia. Ambas se convertirán pronto en cómplices de esta improvisada investigación a distancia. No importa cuántas veces se haya visto esta joya del suspense plagada de golpes de humor, porque sigue emocionando con esos retazos de vidas ajenas, ese microcosmos que consigue crear desde un diminuto apartamento. Cuando la vida de Grace Kelly peligra, no podemos evitar la angustia de tratar de salvarla, de la intriga sobre lo que va a pasar después… Aunque ya lo sepamos.

 

De auténtico lujo calificaría yo estas sesiones de cine clásico que organiza el Colectivo Arrebato en la Sala BBK de Gran Vía, porque las películas son exquisitas y han vencido el paso del tiempo (como cualquier buena obra de arte), porque las copias están restauradas y la calidad de imagen y sonido es la que se merecen estos hitos cinematográficos; y porque se proyectan en versión original (subtitulada), que es como se debe ver el buen cine. Si no, ¿cómo apreciaríamos el vitriolo en la voz de Thelma Ritter? ¿O la pastosidad de la de Stewart? O mejor aún, el infantilismo e indefensión de la voz de Marilyn Monroe en la anterior proyección en la misma sala, “Con faldas y a lo loco”, otra joya del séptimo arte. Si escuchamos la versión doblada, Marilyn suena como una chica más; pero ¡ay!, si escuchamos su voz auténtica entendemos por qué los mitos nunca mueren…

 

Todas estas experiencias privilegiadas me traen a la memoria las sesiones dobles de cine que disfrutábamos en la niñez. O las que gocé en mi juventud en Londres en tantos cines de arte y ensayo que todavía sobrevivían. Y entonces me invade un sueño. ¿Sería posible un cine estable en Bilbao dedicado a sesiones dobles de clásicos, tanto matinales como de tarde? ¿Podrían organizarse sesiones que combinasen por ejemplo una de Hitchcock con un thriller moderno que beba de sus fuentes? ¿O un musical clásico como “Cantando bajo la lluvia” seguido de “La La Land”? Y en versión original, claro. Aunque sólo funcionase los fines de semana… Yo, desde luego, sería asiduo. Sueños, como esa frase con la que comienza ese otro clásico de Hitchcock, “Rebeca”: “Anoché soñé que regresaba a Manderley…” Pues yo anoche soñé que regresaba a las sesiones dobles de cine…

 

-Roberto Menéndez

 

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