La colaboración como motor de la actividad comercial y el empleo en Bilbao

Nuevamente se respira ese ambiente especial, el de la llegada de la navidad. Un periodo tan evocador que nos traslada a la infancia y tan generoso que nos acerca a los amigos y familia en torno a variadas celebraciones. El comercio y la hostelería lo esperan también de manera especial, decorando los escaparates y locales, poniéndose sus mejores galas y con la mejor de las sonrisas. Estamos, no cabe duda ante una buena campaña de venta pero que se antoja imprescindible para cuadrar las cuentas. El comercio no puede pinchar en navidad porque su futuro depende de ello. Hasta aquí todos estamos de acuerdo, la economía y el empleo de la ciudad se la juega en navidad en abierta competencia con otros entornos urbanos y con las grandes superficies de periferia.

El problema que tenemos es que la responsabilidad es de todos y de nadie a la vez. El ejemplo más claro es la propia iluminación navideña, que se desarrolla o no dependiendo de los vientos que a cada comerciante le soplan es ese momento. No se trata como un tema estratégico y el consumidor lo percibe y decide por tanto donde dirige su compra. Nos gusta, reitero, el ambiente navideño y se antoja imprescindible en las calles más comerciales de Bilbao. Por ello, para la gestión de lo común, de la estrategia comercial de Bilbao, se necesita otro modelo de participación y gestión del entorno urbano, menos voluntarista y más justo. Todos deben de contribuir, los de casa y los de fuera, grandes y pequeños. Todos, en definitiva, los que están ubicados en Bilbao para apoyar la mejora de todo el entorno comercial y ser justos también en las políticas comerciales. Hay que cambiar de modelo, hoy mejor que mañana.

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