Nosotras, mujeres de Euskalduna

El sábado, en Zinebi (Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao) me llegaron noticias de unas mujeres luchadoras (lucharon antes y seguro que lo siguen haciendo ahora, en su día a día). Nadie se acordaba de ellas, nadie les había dado unas palmaditas en la espalda, nadie les había hecho un homenaje por su labor. Hasta ahora. Porque ahora ya lo tienen, ahí, en la pantalla grande, en forma de documental. Se llama: “Nosotras, mujeres de Euskalduna”.

Hace muchos años (o quizá no tantos) el Guggenheim no había sido ni siquiera soñado. Bilbao era una ciudad gris, sucia, cubierta por una nube de contaminación que afeaba el Botxo. Las fachadas de todos los edificios estaban escondidas tras una capa de grima, llovía incesantemente (más que ahora, mucho más que ahora), la ría era una inmundicia de desperdicios tóxicos color marrón chocolate y por la noche había una lluvia de microscópicas partículas metálicas. Y es que la industria lo ocupaba todo, estaba por todas partes, rodeaba la ciudad y se introducía en su tejido vertebral. Si encima del Casco Viejo se encontraba la Fábrica de Echevarría y donde ahora está el BEC respiraba hondamente Altos Hornos de Vizcaya, a dos pasos del Sagrado Corazón se hallaban los Astilleros Euskalduna. Sí, de ahí el nombre del Palacio que lo recuerda. Las nuevas generaciones no han conocido ese Bilbao y quizá se piensen que esto ha sido siempre una ciudad limpia y llena de luz. Pero el pasado no hay que olvidarlo.

Porque en aquel mundo gris, a pesar de todo lo anterior, se escondía una ciudad muy viva, donde además, se respiraba una estabilidad especial (sólo en ciertos aspectos, claro): había trabajo, mucho trabajo, que pasaba de generación en generación y parecía que nunca se iba a acabar. Hasta que un día la alarma roja saltó: iban a cerrar Euskalduna. Corría el año 84, una época en la que los trabajadores y los sindicatos todavía luchaban por sus derechos. Y luchaban hasta el final. Fueron años duros. Euskalduna fue la primera, pero las demás siguieron pronto su camino. Hoy ya no queda ninguna. Lo que sobrevive es el recuerdo de una gente que se sintió expoliada, atacada en lo que pensaba que iba a ser su vida para siempre. Y no fueron sólo los obreros. Fueron también sus mujeres, sus hijas, sus madres, sus hermanas… Y de ellas se ha acordado este documental dirigido y guionizado, claro, por otras dos mujeres: Araitz Rodríguez (hija de uno de los trabajadores de los astilleros y de una de las protagonistas de esta historia) y Larraitz Zuazo. Producido desde el mismo Zinebi, han participado la UPV y EiTB.

“Nosotras, mujeres de Euskalduna” es un documental sentido, sacado de las tripas de 9 mujeres (las dos creadoras y sus siete protagonistas) de una manera elegante, como las historias bien contadas, con sus silencios, sus miradas a cámara, algunas lágrimas y voces quebradas, con testimonios que se conjugan con las conversaciones entre ellas, con imágenes de archivo que nos muestran aquellas manifestaciones y encerronas en las que tomaron parte. Nos muestran también aquellos famosos tiragomas que los obreros usaban como armas contra la policía que trataba de hacerlos callar y que se convirtieron en símbolos de su lucha. Los que vivíamos aquí entonces recordamos cómo atravesar el Puente de Deusto en aquellos tiempos era como pasar por un campo de batalla. Y estas mujeres valientes (entonces por luchar, ahora por contarlo) nos narran su punto de vista de la historia, su participación, cómo les afectó, cómo en algunos casos les cambió la vida. Aún es palpable la frustración que las dejó marcadas, cómo la herida sigue abierta para algunas de ellas, cómo la lucha obrera, el sangrante desmantelamiento industrial de Bizkaia (nunca especialmente aclarado) es como un tatuaje en su memoria.

Es un hecho que el papel de la mujer en la Historia (con mayúsculas) ha sido olvidado, borrado, extraído, disimulado, menospreciado, mancillado… Pero hoy en día, cada vez más, surgen iniciativas para tratar de recuperar su protagonismo en episodios concretos, en la Guerra Civil, en la Guerra Mundial, en la lucha obrera… Como ha hecho este estupendo documental. Cuando aparecen los títulos de crédito te llevas la impresión de que conoces un poco íntimamente a estas mujeres, aunque hayas compartido con ellas sólo una hora, pero has visto a través de sus ojos, has entendido la parte de la Historia que les tocó vivir. Y has admirado su fortaleza. ¡Qué preciosas algunas miradas! ¡Ya quisieran las Kidman, las Jolie, las Vergara tener esa realidad en los ojos!

-Roberto Menéndez

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